Me acuerdo constantemente de todo
no sé si es muy normal
pero lo cierto es que así es
y no puedo dejar de pensar si está bien o mal
si tengo que crecer a horcajadas
en esta vida que no era tan difícil
como escucharte hablar.
Es muy sencillo despistar las franquezas
mirando hacia adelante
sintiéndo que todo se planea sin orgullos
sin temores ni degradaciones
pero a mí la vida a veces me duele demasiado
y reivindico un huequito donde me siento segura
y levanto mar y tierra con mis palabras
que siempre tienen consuelo en mi pequeña gran isla
esa isla de sal que me enseña
que me tiene siempre a tientas en la oscuridad
que me salva cuando no hay más que sombras
esa tabla de mi salvación que no me deja gritar y correr
que se empeña en que enfrente mi ciclo de sueños
donde pensé construir una vida
donde queda el susurro
sin el que me caigo desesperadamente.
En esa isla que no caben más que vidas de a dos
entre las que estamos los dos
en las dunas de pensamientos que me pierden
en un sendero de torrentes de regla y sangre
que me hincha el estómago y me retuerce
en más pensamientos que me vuelven ciega
de verte caminar tan tan tan vacío
de verme respirar sin ellos.
De comprender, por fin, que nunca fui nada
y que nada me llenó de mí
que ahora aquí, en estas paredes, me deja soñar,
soñar que un pedacito de mí
tiene un amplio consuelo en tí
y no queda nada más.
que tú
y yo
en un mundo en el que, de verdad, tú eres tú
y yo soy yo.